
En un trigal caminé un largo sendero entre altísimos tallos verdes que casi sobrepasaban mi cabeza, esa peculiar selva era nueva para mí, acostumbrado al pasto de baldosines y las raíces de macetero...
Caminé sólo pero acompañado y avancé como si no pudiera volver...
algo habría al final del arcoiris...
no estaba equivocado, al final divisé mi verde volantín...
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